No hay medias tintas con Mateo Garralda… blanco o negro, amor u odio, es así de sencillo. Y todo suele coincidir con el detalle de si está en tu equipo o es tu rival; porque en tus filas sabes que tienes un valor seguro que además te llevará a la victoria, pero enfrente, sabes que tienes a un «tipo odioso» que va a sacarte de tus casillas y te acabará desquiciando.
Mateo Garralda jamás dejó indiferente a nadie como jugador, y tampoco lo hace ahora como entrenador. Sigue siendo un espíritu indómito, pero también una persona noble, franca, clara y directa.
Por méritos propios se ha ganado el calificativo de LEYENDA de nuestro balonmano, así, en mayúsculas. Y es que Mateo es un ganador nato que contagia su coraje a compañeros y jugadores, siendo capaz de llevarte al límite y sacar tu mejor versión. Con él, la implicación no es negociable, tampoco el esfuerzo ni el compromiso, y es que esos valores son siempre obligatorios.
Nunca se agotaron los calificativos para el navarro durante su etapa como jugador: calidad, efectividad, determinación, compromiso, implicación, fortaleza, tenacidad, pundonor, intensidad, valentía, arrojo, valor, furia, etc… y todo eso lo mantiene intacto con el paso de los años, y ahora desde los banquillos.
Tras la vorágine del Mundial, lo encontramos algo más tranquilo en Chile donde actualmente reside y trabaja.
Prologo: BalonmanoVeteranos.com
Entrevista: Aitana Tomás P. (@aitana_tomas)
