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Historias de Héroes Anónimos… PACO HERENAS

Historias de Héroes Anónimos… PACO HERENAS

Otro imprescindible del balonmano veterano sevillano es Paco Herenas, y es el bueno de Javi Alonso quien nos escribe el prólogo…

“Conocí a Paco Herenas hace unos treinta años. Un grupo de jugadores procedentes de Alfonso X recalamos en Balonmano Sevilla para completar el equipo que debía competir en segunda nacional. El había jugado en la Rinconada y llegó junto con su inseparable Menci. Los dos eran algo mayores que yo, unos cinco años.

Desde un principio fueron dos cosas las que me llamaron la atención en él: su amor por nuestro deporte (es de los más fatigas que he conocido y he conocido a muchos) y el hecho de ser un auténtico jugador de club que jamás ponía una mala cara ante una decisión técnica ni dejaba de animar a sus compañeros fueran cuales fueran las circunstancias.

Son muchas las anécdotas que podría contar de Paco, pero destacaría igualmente dos: su afición a las vaselinas lo que nos producía enormes satisfacciones y tremendos cabreos según el  resultado de las mismas y su tremenda habilidad para llevar mentalmente el resultado del partido en la cabeza. Cuando jugábamos en un pabellón que carecía de marcador electrónico, todos, pasando por el entrenador, preguntábamos a Paco por el resultado del encuentro.

He tenido el placer de entrenar mucho junto a él, pues además de su extremo puede jugar perfectamente de rectificado y entonces competíamos, más bien nos alternábamos amistosamente, los minutos. Paco y yo nos retiramos en el mismo partido, ganando a la Salle en Córdoba y manteniendo la categoría en segunda nacional. De alguna manera, al menos para mí, algo muy estrecho me quedó ya para siempre con todos aquellos que decidimos dejar las pistas a la vez.

Años después nos volvimos a encontrar en el equipo de veteranos. Nada en él ha cambiado, al contrario, mejora como el buen vino. Su voz se escucha con atención, es referente sin necesidad de estridencias y querido y respetado a la vez…ahhhh y sigue con sus vaselinas.”

Es el propio Paco quien nos cuenta su historia…

“Mi nombre es Francisco Moreno Herenas, Paco Herenas para el balonmano. La pérdida de mi común primer apellido es algo ya asimilado desde la infancia, aunque tenga que recordarlo cada vez que se requiera “oficialmente”.

Estoy en el balonmano por bajito… todo empezó allá por el año 1975, cuando empecé mis estudios de BUP en la Universidad Laboral de Sevilla. Acudí a las escuelas deportivas en Educación Física con la idea de practicar mi deporte, el voley. En mi colegio anterior había jugado a voleibol, era el más bajo de todos, pero en el puesto de colocador me defendía bastante bien, así que me presenté ante Don Paulino, quién con bigote preconstitucional y desde detrás de su mesa me observó de arriba a abajo y en un periquete soltó ” tú eres muy bajo, ¡no sirves para el voleibol vete a balonmano”. Trece años tenía, y a mí la falta de centímetros no me iba a impedir hacer algún deporte. Así que cambié de lado a lado en las instalaciones de la Laboral (todo un paseo, de verdad, algún kilómetro hay, hoy en día alberga la Universidad Pablo de Olavide) y de nuevo me encontré con otro bigote preconstitucional detrás del cual estaba don Jacinto, quien con una mirada más afable preguntó ” ¿y has jugado antes?” No, contesté, “pues entonces ¡a la escuela deportiva a aprender! He aquí, que al contrario que muchos balonmaneros, yo no lo practico por mi exceso de centímetros, ni por mi capacidad física en kilos, si no por todo lo contrario, ¡paradojas que tiene la vida!

El curso siguiente ya jugué mi primera temporada en la categoría de cadetes, en la que quedamos sub-campeones provinciales, éramos de primer año y el campeón absoluto fue el otro equipo de la Laboral, que eran unos máquinas, venían de Cheste (Valencia) donde había una estupenda cantera de balonmano. Este año también fui a la concentración andaluza en Jaén, ¡no estuvo mal para empezar!

En el segundo año de cadetes ganamos la competición territorial, la fase de sector, intersector y disputamos el campeonato nacional en Lugo, consiguiendo un meritorio sexto puesto. En juveniles repetimos puesto pero no pasamos del sector. Y terminé mis estudios en la Laboral, lo siguiente, Magisterio. Al final de esta temporada junto con Plácido y Juanma Chacón, quien años después llegaría a ser mi entrenador, fichamos por el que sería mi club con mayúsculas: ESCUELA CLUB BALONMANO SAN JOSÉ SSCC. Segundo año de juvenil, nuevo club, nuevo equipo, nuevos compañeros, nuevas instalaciones y nuevo sistema de trabajo, el de un grande: Rafael Díaz. Victoria en Sevilla y fase de sector en Jaén.

Después vinieron varias temporadas siendo junior en las que fichaba en el segundo equipo del club y cuando se necesitaba, jugaba algún partido con el primera nacional. Con tan buenos maestros aprendía y progresaba. Era un extremo veloz, que penetraba por la línea de seis metros como un ratón entre felinos, o mejor como un repartidor de pizza en un atasco (de ahí el sobrenombre de “Motoreta Herenas”) y que siempre trabajaba para el equipo.

Pero… Me llegó la mili! Estuve en Zaragoza y aunque allí llegué a jugar con un equipo maño, apenas si tenía continuidad por culpa de los muchos servicios que tenía que cumplir, ¡¡a mí la caballería!!

De regreso a Sevilla la estructura de competiciones había cambiado, se había creado una segunda nacional bastante fuerte, con muchos equipos sevillanos en liza y nuestro club pasaba dificultades económicas para mantenerse en primera nacional. Empezó un periodo de alianzas con otros clubes de la provincia y de Huelva (primero Ademar, Moguer, luego Alfonso X, …) que se fueron sucediendo. Así nació lo que sería BALONMANO SEVILLA.

Seguí vinculado al club y jugando sobre todo en Segunda Nacional. Fui alternando entre BM Sevilla, Ademar, PAMUDE Rinconada, otra vez BM Sevilla,… Con cada nueva temporada se iban incorporando nuevos compañeros y entre todos iba cuajando una idea en el equipo, la de BALONMANO FAMILIAR, la de que además de hacer deporte éramos un grupo de amigos que estábamos ahí para pasarlo bien y ayudarnos en todo lo que fuese necesario. De hecho, llegó a convertirse en nuestro grito de guerra “BALONMANO FAMILIAR”. Como prueba podemos ver la foto, tras una fase de ascenso a segunda Nacional, en la que muchos de nosotros estamos acompañados de nuestros padres y de nuestras parejas (gracias Asun por aguantarme y animarme siempre a seguir balonmaneando).

Así fueron pasando los años y las temporadas. A los partidos me acompañaba mi mujer quien más de una vez tuvo que darle el pecho a mi hijo en los vestuarios. Actuaba de capitán y era ya desde hacía mucho tiempo el más veterano, “el papa” como me llamaba Fede de Anca. Con 37 años y un segundo hijo más, tuve que dejarlo y no porque quisiera, la espalda me traicionó. Primero fue una hernia discal en las lumbares, luego una segunda… ¡Tanto rectificar desde el extremo malo me pasó factura! Un par de meses en cama (¡vaya veranito!) rehabilitación, fisioterapia y natación, mucha natación.

Y volvió el gusanillo del balonmano a picarme, o el olor de la pega a atraerme. Esporádicamente jugamos algún torneo de veteranos, alguna liguilla al final de temporada y por fin y para jugar un “Campeonato de España” en Alicante, surgió la asociación de Veteranos balonmano de Sevilla que hoy en día es el club veteranos balonmano de Sevilla.

Un gustazo volver a vernos una vez a la semana y siempre más de 20 viejales, para jugar a la pelotita. Muchos nuevos compañeros que no conocía, algunos de mis niños a los que empecé a entrenar en las escuelas deportivas municipales, otros viejos conocidos, rivales y hoy amigos y muchos amigos y compañeros de los de siempre, con los que he compartido en algún momento, emociones deportivas, victorias y derrotas. Juntos nos hemos sentido “perdedores ejemplares” como los personajes nacidos de la pluma de Javi Alonso. Pero también en muchos momentos triunfadores: siete campeonatos de España, un europeo en Oporto, otro en Turín, nuestros torneos internacionales de marzo y multitud de diferentes torneos en la geografía española y portuguesa.

Con casi 58 años, soy el más veterano del club y consciente de que no me queda mucho tiempo de vida deportiva. Esto se acaba. Las hernias discales se han convertido en 3, más dos discopatias. Después de entrenar me duele todo y aunque sigo corriendo por el extremo, cuando salto… ¡a veces consigo avanzar hasta 2 milímetros! Como diría nuestro compañero el gran Diego Pundonor, no quiero sentirme una rémora para mi equipo.

Esta etapa veteranil me ha permitido conocer a muchos y admirables locos del balonmano más veteranos y mejores jugadores que yo, ese Mintxo Ibarrola de Navarra, Carmelo de Zaragoza, Félix Peñalba, los amigos de Sant Fost Micky, Safa,… Y sobre todo, ne da cada día la enorme satisfacción de disfrutar de mis COMPAÑEROS VETERANOS de SEVILLA , GRANDES TODOS!

Doy gracias a la vida por haberme permitido conocer y ser parte de este deporte. Gracias a mis compañeros todos, a mis entrenadores todos y por estar siempre ahí, a mis padres, a mi familia, a mis hijos y a mi Asun.

¡VIVA EL BALONMANO FAMILIAR!”

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