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Entrevista a ÓSCAR GRAU

Entrevista a ÓSCAR GRAU

Hoy nos visita otro mito cuyo dorsal cuelga del Palau Blaugrana desde que en 2001 el FC Barcelona decidiera retirar su número como homenaje a un jugador que jugó, y de que manera, toda su trayectoria en el club. Hablamos del genial y rocoso pivote barcelonés Óscar Grau.

Formado en los equipos escolares del Liceo Francés y del AES de Sarriá, recaló en el equipo júnior del FC Barcelona en 1982. Solo 3 años después ascendió al primer equipo bajo las órdenes de Valero Rivera, entrenador que supo sacar lo mejor de él. Después de 10 años defendiendo los colores culés, y debido a una lesión crónica en el hombro derecho, tomó la decisión de retirarse. Una década en la que cosechó entre otros títulos, 6 Ligas Asobal, 4 Copas del Rey, 3 Recopas de Europa y sobre todo la primera Copa de Europa de la historia de la sección y de nuestro balonmano.

Un jugador potente que sin exceso de centímetros supo ser una muralla insuperable en defensa y un pivote de movilidad y posición ganada en ataque. Todo coraje y pundonor, demostró tener las capacidades para triunfar en uno de los mejores equipos del mundo, y ganarse el respeto, admiración y cariño de todos los buenos aficionados.

Por supuesto, fue internacional con la Selección Española con la que disputó 45 partidos participando en el Campeonato del Mundo de 1993 en el que se alcanzó la quinta plaza y en el de Checoslovaquia de 1990.

Tras su exitosa etapa deportiva, inició una igualmente brillante etapa como directivo y gestor gracias a su formación en Administración y Dirección de Empresas y MBA por Esade. Ha sido gerente de las Federaciones Catalanas de Vela y de Balonmano, hasta que regresó como directivo al club en 2015. Primero al frente de las FCB Escoles, red de escuelas del club repartidas por todo el mundo, y a partir de 2016 como director ejecutivo del FC Barcelona, cargo que ocupó hasta el cambio de presidencia del club en este 2021.


TRAYECTORIA

1985-1995 FC BARCELONA

 


PALMARÉS

6 Ligas ASOBAL
4 Copas del Rey
Copa ASOBAL
5 Supercopas de España
Copa de Europa (1991)
3 Recopas de Europa

Preguntas

Llegaste al FC Barcelona para jugar en el equipo junior y en 1985 te subieron a la primera plantilla donde jugaste toda tu carrera profesional. ¿Cómo recuerdas tu llegada al club y qué encontraste en él para no haber jugado en ningún otro equipo? ¿Te hubiera gustado haber vestido otra camiseta distinta, en España o Europa?

Efectivamente, Pepe Calatayud me fichó para el equipo junior porque pensaba que tenía posibilidades de jugar en el primer equipo de pivote. A mí me sorprendió porque siempre había jugado de primera línea, pero efectivamente tuvo una gran visión porque Valero Rivera me sube al División de Honor para jugar de pivote. Al ascender al primer equipo tuve una gran acogida que debo agradecer a Joan Sagalés, Eugeni Serrano y a Milan Kalina que acababa de fichar, así como a todo el staff. Ha sido un sueño y un orgullo haber estado toda mi carrera deportiva en el FC Barcelona, el club de mi ciudad. A pesar de haber llegado alguna oferta, nunca me planteé cambiar de club, puesto que estaba en el mejor club del mundo, en mi ciudad, y con los míos (familia, amigos, etc.).

Esos jugadores de club como fuiste tú, son muy difíciles de ver en nuestros días. ¿Qué crees que ha cambiado? ¿Por qué el FC Barcelona sigue siendo uno de los pocos clubes donde siguen dándose ejemplos de jugadores de club?

EL FC Barcelona es el mejor club del mundo, y es lógico que los jugadores quieran estar el máximo de tiempo posible, y más si eres de la casa. Por eso siguen dándose ejemplos de one man-one club, el caso más reciente de Víctor Tomás, y otro que apunta como Aitor Ariño.

Fuiste un pivote increíble, una verdadera roca con un espíritu de lucha, una entrega y una calidad impresionantes. ¿Cómo te definirías como jugador? ¿Cómo valoras la evolución que ha ido teniendo el pivote en cuanto a físico, ahora suelen ser jugadores muy grandes, y en cuanto al peso en el juego de ataque?

Me considero un jugador de equipo, en el que siempre ha prevalecido el éxito colectivo que el individual. Siempre trabajaba para bloquear, arrastrar jugadores, y que las primeras líneas tuvieran mejores opciones de lanzamiento. También me considero un buen defensor, y disfrutaba mucho intentado anular al mejor jugador del equipo contrario. Efectivamente ha evolucionado mucho la constitución física de los pivotes. Ahora se busca mucha altura y peso, no tienen tanta movilidad, se busca poco los bloqueos, y lo que esperan es recibir en los 6 metros, ganando la posición.

Estuviste a las órdenes de otro gran mito de nuestro balonmano como es el incomparable Valero Rivera. ¿Cómo lo recuerdas como entrenador? ¿Realmente era tan duro y exigente? ¿Qué destacarías de su forma de entrenar y de su estilo a la hora de dirigir grupos?

Tuvo el honor y el privilegio de haber tenido a Valero Rivera siempre como entrenador en el Barça. Al le debo todo lo que fui. Me subió al primer equipo, siempre me dio confianza, y me ayudó a progresar. Es muy duro, muy exigente, pero es la única manera de mejorar, y ahí quedan los resultados cosechados. Pero también era muy justo, y quién se lo ganaba en los entrenos, o en los partidos, tenía continuidad. Existía la meritocracia, y quién se lo ganaba, jugaba. También jugó un papel muy importante en la cohesión del grupo.

Con el Barça conquistaste todo lo que se podía ganar, destacando esa Copa de Europa que además era la primera para el club. ¿Cómo recuerdas aquella temporada, aquella final y su celebración? ¿Cuánto se deseaba ese trofeo y que supuso bajo tu punto de vista para el club?

En mi etapa como jugador gané muchos títulos, pero efectivamente la Copa de Europa del 91 ha sido el más importante. Fue la primera no sólo del club, sino del balonmano español. Creo que fue la evolución y la culminación del trabajo realizado en temporadas anteriores. De hecho, la temporada anterior jugamos la final contra el CSK Minsk, y a pesar de perderla contra un gran equipo, ganamos el partido de vuelta. La final contra el Proleter nunca la olvidaré, con un Palau Blaugrana mágico que nos ayudó en los momentos complicados, y con una invasión de pista del público para celebrar la victoria, fue una locura. El futbol aún no había ganado ninguna, el baloncesto tampoco, y esta primera del balonmano significó mucho para el club. De hecho, el año siguiente, en la final de Wembley, el futbol también la gana. Empieza una época dorada del barcelonismo.

Has compartido vestuario con muchos de los mejores jugadores de la historia… ¿quiénes destacarías como los de mayor calidad? ¿Qué otros grandes jugadores de tu época destacarías entre todos a los que te tuviste que enfrentar?

Sin lugar a duda, Vujovic ha sido el mejor: goleador, defensor, asistente, visión de juego, líder, etc. Pero también destacaría a Portner, Lorenzo Rico, Juanón de la Puente, Sagalés, Serrano, y una larga lista en la que no puedo mencionar a todos. Jugadores de mi época, a los que me tuve que enfrentar y que creo que han marcado una época, mencionaría a Yakimovich, Dujshebaev, Tuchkin y Richardson.

Por supuesto, fuiste internacional en 45 ocasiones, disputando además los Mundiales del 90 y 93. ¿Qué supuso para ti vestir la camiseta del combinado nacional? ¿Cuáles son tus mejores recuerdos con la selección?

Tuve el honor de participar en el Mundial el 93 en Suecia, así como en el Mundial del 90 en Checoslovaquia. Después de haberlo conseguido todo con el Barça, poder jugar con la Selección Española era un reconocimiento al trabajo bien hecho, y una experiencia inolvidable poder participar con los mejores. Un buen recuerdo fue mi debut, pero mi gran recuerdo fue el Mundial de Suecia donde caímos en semifinal y estuvimos a punto de hacer medalla, algo que nunca se había conseguido. Por suerte para el balonmano español, luego ya se han alcanzado grandes resultados.

Al término de la temporada 1994-95 decides retirarte por culpa de una lesión de largo recorrido en tu hombro derecho. ¿Cómo recuerdas todo aquello? ¿Cómo de duro fue tener que dejarlo, no por decisión propia sino por un problema físico?

Tuve una luxación recidivante en el hombro, y fue muy duro. Veía como una y otra vez el hombro se luxaba, y no me permitía ayudar al equipo. Una lesión muy dura para un jugador de balonmano, y más para un pivote, en el cual las enganchadas son continuas. Por eso tuve que tomar la decisión de retirarme. De todas maneras hay que mirar el lado positivo, y esto me sucedió con 30 años, cuando prácticamente ya estaba acabando mi carrera deportiva y me permitió empezar mi nueva etapa profesional.

En 2001 el FC Barcelona decide retirar el mítico número 2 que lucías, y colgar tu camiseta en lo más alto del Palau. ¿Cuánta emoción se vive en un momento así? ¿Qué sensaciones te recorren al ver en el Palau, uno de los templos más significativos de nuestro deporte, tu nombre y tu dorsal?

Es un día que nunca olvidaré. Es lo máximo que el club de tus amores reconozca tu trayectoria y todo el trabajo que has realizado. Quiero agradecer a todos mis compañeros de todas las temporadas su ayuda y su trabajo, porque sin ellos esto no hubiera sucedido. Cada vez que voy al Palau, y la veo, me emociono. Y sobre todo cuando voy con mis hijos, puesto que ellos no me vieron jugar, y es un orgullo que ellos la puedan contemplar.

No podemos dejar de destacar que al margen de ser un magnífico jugador, aprovechaste el tiempo y eres Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE, lo que te ha permitido desarrollarte como profesional de la gestión deportiva. ¿Cómo de importante es formarse de cara al futuro tras el balonmano? ¿Cuánto esfuerzo y energías te llevaron? ¿Qué consejos darías en ese sentido a los jóvenes que empiezan en el mundo del deporte profesional?

Pienso que es indispensable y necesaria la formación, puesto que hay que pensar en el futuro. Hay que organizarse bien para poder compaginar el deporte y los estudios. Es indispensable gestionar bien el tiempo para poder estudiar, y sí que es verdad que eso significa grandes sacrificios, pero que valen la pena. Mientras eres profesional del balonmano, puedes vivir de lo que te gusta, pero después te quedan 30 años de vida profesional, en la cual, si te has formado, te va a facilitar mucho tu integración en el mundo laboral.

Has sido gerente de las Federaciones Catalanas de Vela y Balonmano… ¿Cómo fue lo de llegar al mundo de la vela? ¿Cómo fue tu experiencia al frente de la Federación Catalana de Balonmano?

He tenido la suerte de poder compaginar mi formación en dirección de empresas, y mi vocación del deporte. Siempre he trabajado en la gestión deportiva. Empecé en la Federación de Vela, que fue un Máster para mí, puesto que fue mi primer lugar de trabajo, luego Jaume Conejero me incorporó en la Federación Catalana de Balonmano, en la que desarrollamos un gran proyecto, y en el que tuve la oportunidad de devolver al balonmano una parte de todo lo que me ha dado.

En 2015 regresaste al FC Barcelona, pero esta vez como Director de las Escoles primero, y luego como Director Ejecutivo. ¿Cómo de complejo y complicado es el mundo de la dirección de un club tan enorme como el FC Barcelona? ¿Cómo de pequeño queda el balonmano a la sombra de los presupuestos, presencias en medios, etc… que genera el futbol?

Para mi ha sido un sueño hecho realidad. Me preparé para dirigir a mi club, y Josep Maria Bartomeu y su Junta Directiva me dieron esta oportunidad. Elaboramos un Plan Estratégico para la duración del mandato en la que había 5 líneas estratégicas, con muchos planes de acción para conseguir nuestro objetivo: ser el club más admirado, querido y global. Pude contar un gran grupo de profesionales excelentes, y con la Junta Directiva, conseguimos trabajar en equipo para poder dirigir al club. Es evidente que el futbol consume la mayor parte del presupuesto, pero siempre se ha mimado y cuidado los 4 deportes profesionales (balonmano, baloncesto, futbol sala y hockey) para poder ser equipos punteros capaces de ganar las máximas de competiciones posibles.

Desde que, en la década de los 80, empezaras a jugar, hasta nuestros días, el balonmano ha evolucionado enormemente y se ha profesionalizado. ¿Cómo valoras esa mejora? ¿Qué grandes logros destacarías? ¿Hacia donde crees que debería apuntar el balonmano para seguir creciendo?

Efectivamente el balonmano ha evolucionado muchísimo. Hay mucha más presencia física, es más veloz, se juega a una gran velocidad, ataques más rápidos, tanteadores más amplios y no existe tanta dureza defensiva. Los arbitrajes también han evolucionado muchísimo, siendo mucho más objetivos. Asimismo, se utiliza mucho la tecnología para sacar el máximo rendimiento en varios ámbitos: preparación de partido, rendimiento físico, etc. Lo único que a veces echo de menos, es la riqueza táctica. Creo que se trabajaba más en equipo, con muchas variantes tácticas, y ahora predomina las acciones individuales o de 2 x 2. Creo que el reto que tiene el balonmano es mejorar el espectáculo en los pabellones y mejorar la repercusión mediática.

En relación a nuestra Liga Asobal, ¿cuánto de necesario crees que resulta el que surja de nuevo un equipo que pudiera disputar los títulos nacionales al FC Barcelona? ¿Crees que a corto o medio plazo aparecerá algún equipo con esa capacidad?

Creo necesario que surja un equipo que pueda disputar los títulos al FC Barcelona. Históricamente, siempre ha habido equipos que lo han hecho como Teka, Bidasoa, Portland, Ciudad Real o At. Madrid. Si esto no sucede la competición pierde interés, seguimiento de los aficionados y repercusión mediática.

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