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Entrevista a… MANOLO MONTOYA

Entrevista a… MANOLO MONTOYA

Historia viva de nuestro deporte y una de las personas que más sabe de balonmano no solo como disciplina deportiva y desafío táctico, sino también como gestión de personas y aprovechamiento de los recursos disponibles, y es que el catalán Manolo Montoya viene escribiendo páginas protagonistas de la historia del balonmano desde el ya lejano 1992.

Licenciado, Máster y Doctor en Educación Física y Deporte, Técnico Superior en Balonmano, Entrenador Nacional de Mérito y Certificado Máster Coach… Profesor Universitario en INEFC, Profesor de Máster y Profesor en los Cursos Nacionales de Entrenadores de la RFEBM… y lo más importante, casi 30 años como entrenador de élite y alto rendimiento.

Referente indiscutible y emblema histórico del Bm Granollers, donde estuvo al frente del primer equipo durante 10 temporadas en dos etapas distintas y con quien conquistó 1 Copa Asobal y 2 Copas EHF. También estuvo al frente del Pilotes Posada de Vigo en la temporada 1995-96 antes de iniciar la etapa que le ha llevado a formar parte de los equipos técnicos de las Selecciones de España, Qatar y Rumanía donde ha conquistado un Oro y un Bronce mundialistas con los hispanos, y una Plata mundialista y 4 Oros en Campeonatos y Juegos Asiáticos con los qataríes.

Una figura de referencia que debería gozar de muchísimo más reconocimiento, porque la admiración, el respeto y el cariño de todos los profesionales y buenos aficionados de nuestro deporte, ya lo tiene desde hace años.

Un verdadero lujo que se suma a ese cada vez más nutrido elenco de talentosos entrenadores españoles que se ven obligados a deslumbrar lejos de nuestro balonmano por la falta de recursos y proyectos ambiciosos serios de nuestro país.


TRAYECTORIA

1992-97 Balonmano Granollers
1997-98 Pilotes Posada Academia Octavio
2002-08 Balonmano Granollers

Selección Española Absoluta (2º Entrenador)
Selección Qatar Absoluta (Entrenador Asistente)
Seleccionador Absoluto de Rumania

 


PALMARÉS

Clubes
Copa Asobal (Bm Granollers)
2 Copas EHF (Bm Granollers)

Selección Española
Medalla de Bronce en Mundial de Suecia 2011
Medalla de Oro en Mundial de España 2013

Selección de Qatar
2 Medallas de Oro en Campeonatos Asiáticos
2 Medallas de Oro en Juegos Asiáticos
Medalla de Plata en Mundial de Qatar 2015


MÉRITOS Y CONSIDERACIONES

Medalla de Bronce al Mérito Deportivo en Balonmano, Real Federación Española de Balonmano
Medalla de Plata a la trayectoria deportiva, Federación Catalana de Balonmano
Medalla de Oro de la Real Órden al Mérito Deportivo, Ministerio de Educación, Cultura y Deportes
Mención especial extraordinaria, Real Federación Española de Balonmano

Preguntas

Estando en la recta final de este estado de alarma en el que llevamos instalados desde marzo, la primera pregunta es obvia… ¿Cómo has vivido el confinamiento y cómo ha afectado a nivel familiar y profesional?

Desde el punto de vista profesional la verdad es que no me ha afectado porque desde el pasado agosto no estaba entrenando. Desde el punto de vista familiar, como a todo el mundo, con temor propio y por familiares y amigos. Ha sido complicado, con mi padre mayor y atendiéndolo como he podido, sin poder ver en tres meses a mi suegro que está en una residencia y evidentemente sin poder salir de Barcelona para ver en Guadalajara a mi hijo Víctor y a su pareja Ana. Pero, sabiendo que mucha gente ha perdido a seres queridos y ha sufrido mucho más que nosotros, la verdad es que en lo que parece el final de esta pesadilla, no me puedo quejar. En el plano personal y aun entendiendo que nadie estaba preparado para una situación como esta, me ha sobrado la sobreinformación, especialmente la vertida en forma de opinión por gente que no tenía ni puñetera idea, los cambios de criterio, las contradicciones, las “genialidades” de algunos (como en mi caso -Cataluña- las regiones sanitarias) que bajo mi punto de vista solo hicieron que complicar las cosas y los espectáculos en el Congreso en los que ni siquiera en esta situación fuimos capaces de mostrarnos como un país unido con un interés común y en el que como siempre la mayoría de partidos intentó sacar beneficio propio por encima de conseguir lo mejor para todos los ciudadanos.

Toda una vida estrechamente vinculado a los banquillos, a la formación y dirección de jugadores por medio mundo. ¿Cuándo notaste esa vocación por ser entrenador? ¿Qué era lo que realmente te atraía de estar al frente de un equipo?

Empecé como muchos, a entrenar chavales a los quince años en el mismo colegio en el que jugaba, el Manyanet de Barcelona. Poco a poco, mi licenciatura en Educación Física, los cursos de entrenador, el trabajo y también la suerte me llevaron a ir creciendo como entrenador hasta  conseguir las dos cosas que a nivel profesional había soñado: ser profesor en el INEFC de Barcelona y entrenador profesional de balonmano. Debuté en el primer equipo del Bm Granollers a los 33 años. Ser entrenador supone dirigir un grupo, intentar mejorar a los jugadores, estudiar a los rivales buscando sus puntos débiles, hacer esa “partida de ajedrez” mental valorando las piezas de cada equipo y eso siempre me ha motivado. Si además le sumas la adrenalina que se genera dirigiendo un partido, probablemente se obtenga un cóctel del que te vas haciendo dependiente y del que es muy difícil alejarse.

El Bm Granollers es pieza fundamental en tu trayectoria, y eres historia viva de un club con una filosofía muy particular con una cantera envidiada en cualquier parte. ¿Cómo definirías el Bm Granollers? ¿Qué le hace tan especial y distinto? ¿Por qué no hay más modelos similares en nuestro balonmano?

Nací y he vivido en Barcelona, empecé a entrenar el equipo juvenil de Granollers gracias a Manel Mañas, un compañero de promoción en el INEF que en aquel momento era el responsable de la base y que creyó que podía ser un buen entrenador para ese club. Nada más empezar me di cuenta de dos cosas: la primera es que Granollers es una ciudad que respiraba y respira balonmano y eso marca, y la segunda es que el resto de entrenadores de base tenía una filosofía de trabajo común en la que fue fácil integrarme. Todos en Granollers conocen las necesidades del club y la forma de trabajar para alcanzar los objetivos que se proponen. Ese ambiente del que hablábamos, los familiares y amigo que han jugado o juegan a balonmano  hacen que la mayor parte de los chavales de la ciudad tengan como meta prioritaria jugar a balonmano y eso no pasa en muchos lugares de nuestro país.

Estuviste dos etapas en el club, de 1992 a 1996 primero, y de 2002 a 2008 después. ¿Qué cambios notaste en ambas etapas? ¿Cómo había evolucionado el balonmano de la primera a la segunda? ¿Cómo afectó esa evolución y los cambios al club?

Como todos los Clubs el Bm Granollers se fue profesionalizando. Sustituí a José María Guiteras con quien estaba como segundo entrenador y dirigí al equipo desde el mes de noviembre. Solo existía en el cuerpo técnico el entrenador y un segundo entrenador que prácticamente estaba allí “por si el primero tenía la gripe”, nos encargábamos de todos los ámbitos que necesitaba el equipo. Pelee por aumentar ese organigrama y tener un médico que viniese de vez en cuando al pabellón, un fisioterapeuta, un delegado “fijo” y poco a poco el Club fue creciendo tanto por mis solicitudes dirigidas a contar con especialistas, como por los esfuerzos y el apoyo del entonces presidente Sr. Joan Mundet, el vicepresidente Ricardo Serras y los equilibrios económicos del todavía gerente Pep Blanchart. Los éxitos deportivos llegaron, pero el reflejo económico no tuvo la repercusión esperada. Cuando empezó mi segunda etapa el Club había seguido creciendo y se había convertido en un Club con una estructura pequeña pero mucho más profesional, un staff con 2º entrenador, médico, fisio, preparador físico, analista de videos y entrenador de porteros que trabajaban más por ilusión que por dinero, pero en cuanto a plantilla de jugadores la situación económica permitía contar un equipo base bueno pero corto y con lagunas debidas a la juventud de algunos y a los fichajes de menor calidad de la que hubiéramos necesitado para conseguir éxitos deportivos.

Conquistaste para el club vallesano 2 Copas EHF y 1 Copa Asobal. ¿Cómo recuerdas aquellos títulos y sus celebraciones? ¿Qué supusieron para el club?

: La Copa Asobal se disputó en Alcobendas, jugamos el primer partido contra el Bidasoa de Juantxo Villareal, ganamos y repetimos victoria en la final contra el FC Barcelona de Valero Rivera. Nadie creía que podíamos hacerlo, pero aquel grupo tenía una magia que pocas veces he sentido. Al llegar, esta vez en avión, creo que nunca podré ponerle número a los km de autocar que hicimos durante esos años, nos esperaban para celebrarlo en Granollers, gente en la calle, abrazándonos…. Espectacular.

En cuanto a la primera EHF, fue algo increíble. El Club había conseguido el primer título internacional español en el 76 con aquella Recopa. Habían pasado 20 años. El Palau d’Esports se llenó hasta la bandera por primera vez aquel 23 de abril del 95 en el que se jugó el partido de Vuelta de la final de la EHF. La ciudad hervía, se respiraba balonmano, casi se tocaba un título de nuevo con la yema de los dedos, y teníamos presión, mucha más que en aquella Copa Asobal en la que éramos simples comparsas. En un partido sufrido y peor que el jugado a la ida en Rusia, conseguimos el título. Recuerdo el “pasacalles” hasta el Ayuntamiento con mi hijo de la mano, la gente que abarrotaba la plaza de la Porxada aclamándonos y disfrutando del éxito y también recuerdo hasta la cena posterior y todas las anécdotas de aquella celebración que quedarán en nuestra mente para siempre.

La segunda EHF un año después fue complicada porque el equipo había disminuido su calidad y hasta entrenábamos con tres o cuatro jugadores que solo venían por la tarde porque el club no se podía hacer cargo de un salario suficiente para dedicarse exclusivamente al balonmano. Eso sí, como siempre el objetivo ganar… y lo conseguimos. Encarrilamos la eliminatoria en el partido de ida en casa, un partido que recuerdo con un poco de amargura porque a pesar de nuestra trayectoria y los esfuerzos del club, el pabellón no se llenó y sin duda el equipo se lo merecía. Ganamos de nuevo en Donetsk después de un viaje interminable y llevamos la segunda EHF a Granollers. De nuevo, una gran celebración para un gran éxito. Sin embargo ese nuevo título no evitó que un cambio en la presidencia del club y unos malos resultados debidos a las bajas por la disminución del presupuesto, la lesión de jugadores importantes, y unos fichajes en los que aun aceptando mi responsabilidad no fueron los que hubiera deseado. Todas estas circunstancias acabaron con mi primera fase a cargo del equipo Y si bien los entrenadores debemos aceptar que los resultados marcan nuestras carreras nunca perdonaré la forma mafiosa, amenazante y barriobajera en la que el presidente del club en aquel momento, cuyo nombre ni siquiera quiero mencionar en este espacio, trató de resolver mi contrato.

La única temporada en Liga Asobal que no entrenaste al Bm Granollers fue la 1997-98  donde estuviste al frente del Pilotes Posada. ¿Cómo se produjo tu fichaje? ¿Qué diferencias encontraste entre ambos clubes a nivel institucional, organizativo, deportivo y de recursos?

Después de mi salida de Granollers, en el mes de octubre me llamaron para hacerme cargo del Pilotes Posada -Academia Octavio. La verdad es que los dos clubs no tenían nada que ver. El Octavio era un Club dirigido por su presidente y poco más y en aquel momento con muchos problemas económicos. Vigo, siempre estará en mi corazón porque es una gran ciudad en la que me sentí querido, y en la que personalmente fui muy bien tratado, pero fue muy difícil trabajar por los problemas extradeportivos que sufrimos aquella temporada en la que acabamos perdiendo la categoría. NI siquiera teníamos horario fijo para entrenar en As Travesas, no disponíamos de gimnasio y el video tenía que llevarlo desde casa cuando quería hacer alguna sesión de preparación. Pero como siempre al final te quedas con las cosas buenas, la intensa relación y la solidaridad con casi todos los jugadores luchando contra las circunstancias que nos envolvían y el recuerdo de gente como Genaro, Cristina, Suso, Costas y Tucho que se convirtieron en mi familia gallega.

Has tenido a tus órdenes a jugadores de la categoría del maestro Veselin Vujovic o Patrik Cavar, por poner solo dos ejemplos significativos. ¿Qué jugadores son los que más te han sorprendido en el día a día tanto por su calidad técnica como por su talento o su particular forma de ser? ¿Qué jugador, quizá no tan conocido, fue realmente especial para ti y por qué?

He tenido la suerte de entrenar a grandes jugadores extranjeros, en Granollers como el mencionado Vujovic, también al increíble Atavin, Kiselev, Losert, Cavar, Mikulic, Butulija, etc… en el Octavio al bueno de Yuri Nesterov y en Rumanía a Popescu y Simicu entre otros.
Como jugadores nacionales seguro que voy a olvidarme de muchos: Alex Viaña, Quino Soler, Aitor Etxaburu, Jordi Nuñez, a Carlos Viver hoy seleccionador femenino, Xavi Pérez, Vicente Álamo, hasta David Davis esta temporada nombrado mejor entrenador de la ECHL estuvo un tiempo conmigo, Javi Valenzuela, Raúl Campos, Álvaro Ferrer, Cristian Malmagro…. muchos y seguro que el tiempo me hace olvidarme de otros, perdonadme.
Pero como me estás pidiendo un nombre no voy a dudar: José Luis Pérez Canca “Pepelu”. Pepe fue un jugador realmente especial para mí. Fue además de un gran jugador, lo que un entrenador siempre busca: su extensión en la pista, la persona a la que es fácil decirle lo que quieras para que lo transmita, la persona que con un cruce de miradas te entiende, el tipo capaz de hacer vibrar a un equipo, tirar del grupo en el vestuario, hacer de parachoques en algunos conflictos y además ser, fuera de la pista una persona excepcional, capaz de sacarte una sonrisa después del peor momento y hablar de balonmano, de Málaga, o de la ingeniería que tenía olvidada. Nunca he oído hablar mal de Pepelu, el balonmano lo quería porque se lo había ganado, y te puedo asegurar que la gente que tuvo la suerte de conocerlo nunca lo olvidará.

Tras la etapa como entrenador de club abriste una nueva vinculada al mundo de las selecciones nacionales. ¿Qué grandes diferencias hay, a nivel de entrenamientos, objetivos, presión, recursos

Bueno te voy a intentar contestar por partes. En general, es la noche y el día, en un club la competición es muy larga, pero dispones de tiempo para preparar el equipo en todos los aspectos, pretemporada, un mínimo de dos o tres días para preparar los partidos, etc… En un Equipo Nacional, prácticamente no tienes tiempo de nada y la competición es una explosión de trabajo y tensión de quince días sin apenas pausa. Quizás nuestro trabajo en Qatar preparando el mundial del 2015 fue diferente al habitual, porque el país apostó todo por su equipo y prácticamente pudimos entrenar como lo hace un club. Eso es impensable en Europa. Personalmente creo que el altísimo nivel de trabajo de casi 2 años es lo que nos permitió obtener la plata en ese mundial. Con el tiempo de entrenamiento de una selección europea hubiera sido muy difícil obtener el rendimiento y la conjunción que se logró. Y si alguien piensa que el éxito se logró nacionalizando jugadores y tumbándonos a tomar el sol, se equivoca además de no entender nada de esto.  Y voy a dejar dos preguntas en el aire, la primera es si la en la mayoría de selecciones nacionales no han jugado, desde hace tiempo, jugadores nacionalizados y la segunda es por qué a esos jugadores a los que hasta se calificó de mercenarios no fueron nunca llamados por la selección nacional de su país.

Hablar de objetivos en alto rendimiento es fácil, en cualquier lugar y situación siempre es el mismo ganar: ganar para obtener un título, ganar para clasificarte, ganar para no descender, ganar, ganar y volver a ganar. En cuanto a la presión es cierto que la selección o los grandes clubs reciben más atención mediática, pero el entrenador que lucha por no bajar tiene presión igual que el que lucha por un título

Si hablamos de recursos, cada club tiene los suyos que son los que su economía le permite, pero sean cuales sean la exigencia para el entrenador será la misma. Como hemos dicho la mayoría de clubs se ha ido profesionalizando cada vez más y los recursos han ido siendo mejores, en cuanto Equipos Nacionales, la Federación Española siempre puso todo lo que pudo a nuestro alcance para que trabajáramos lo mejor posible y personalmente desde el primer día hasta el último, con las diferencias que siempre aparecen, no tuvimos queja. En cuanto a Qatar, la verdad es que nunca había trabajado con la cantidad de recursos que la QHA puso a nuestra disposición y probablemente nunca lo volveré a hacer. En mi última experiencia, Rumanía, pues bueno, probablemente mejores intenciones que recursos.

El tema de la repercusión mediática lo ligaría con la primera parte de mi respuesta, los medios se ocupan más de las selecciones por esa concentración en el tiempo de la que hablábamos mientras que la atención, salvo excepciones, en un club se centra en un momento concreto, el derbi local, la final de una competición, etc…

Has formado parte del staff técnico de la selección española y la qatarí, de la mano de Valero Rivera, uno de los más grandes y consagrados entrenadores de nuestro deporte. ¿Cómo definirías a Valero como entrenador? ¿Qué le has aportado en los años de colaboración?

Poco puedo añadir a lo que ya se ha dicho de Valero, su trayectoria lo avala. Valero es muy trabajador, metódico, piensa en balonmano el 90% del tiempo y tiene una especial capacidad para encontrar los puntos débiles del contrario. Tiene una fuerte personalidad, siempre va de cara y siempre se preocupa de la gente que trabaja con él. Pero si yo puedo aportar algo hablando de Valero probablemente sea en el ámbito personal, para ello me gustaría tres detalles suyos que yo agradecí y nunca olvidaré y que tuvieron lugar antes de que trabajáramos juntos. El primero es en mi primer partido contra el Barça en el Palau, mi tercer partido en ASOBAL, al llegar a las instalaciones, él que era ya un entrenador consagrado, salió de su despacho antes del partido, me saludó, me felicitó por iniciar mi carrera como entrenador y me deseó suerte para el futuro. Ganamos aquel partido y aunque imagino que “cabreado”, se acercó me saludo y me dijo: “Enhorabuena, habéis jugado muy bien, mucha suerte”. Ese reconocimiento fue una inyección de moral para el entrenador novel que yo era en aquel entonces. El segundo es que Valero fue la primera persona que me llamó para ver cómo estaba cuando me cesaron en el 96, comimos juntos y me animó a continuar, y la tercera en mi segunda etapa en Granollers y cuando él ya no era entrenador del FC Barcelona, sufrí en Antequera una de las peores derrotas de mi vida, perdimos de 17 goles, sin dormir prácticamente, a las 8:00 de la mañana la primera llamada que recibí animándome fue la suya. Esas cosas no se olvidan, porque cuando ganas siempre te llama mucha gente, mientras que cuando las cosas van mal solo te llaman los que de verdad te aprecian.
En cuanto a mi aportación, creo que es fácil de explicar. Siempre he estado a su lado diciéndole lo que pensaba, aportando mis ideas en la pista y fuera de ella. Nunca le he dicho “lo que quería oír”, siempre le dije lo que yo pensaba o haría y él como primer entrenador ha tomado las decisiones finales. Cuando me llamó a finales de 2009 acepté sin dudar integrarme en el staff de la Selección Española. Alguna gente me dijo que me equivocaba porque “Valero no escuchaba a nadie”, pero no me equivoqué…, me sentí apreciado, escuchado y necesario. Ahora después de ya mucho tiempo, estoy contento de, además, ser su amigo.

Precisamente junto a Valero has conquistado medallas de todos los colores en Campeonatos del Mundo: Oro y Bronce con España y Plata con Qatar. ¿Cómo de especial fue aquel 2013 y hasta qué punto os sorprendió un partido tan perfecto ante Dinamarca y una victoria tan holgada? ¿Qué diferencias encontraste, a nivel mediático y de repercusión, entre el Oro en España y la Plata en Qatar?

El Campeonato del Mundo del 2013 fue increíble, el sentimiento del grupo, el apoyo del público, la atención de la prensa y el éxito final todavía me pone la piel de gallina. Tener la oportunidad de jugar un mundial en tu casa y una final, en el caso de todo el staff y de algunos jugadores, en tu propia ciudad es muy grande. El partido contra Dinamarca es la vivencia real de lo que un entrenador puede soñar preparando un partido de esa importancia. Todo salió bien y sobre el minuto 20 de la primera parte, el partido se rompió y nos fuimos al descanso con 8 goles a favor. Antes de entrar en el vestuario en la media parte elucubrábamos sobre lo que Dinamarca iba a plantear para remontar y cual debía ser nuestra respuesta, pero el inicio de la segunda parte demostró que los favoritos habían desaparecido y España estaba arrollando a los daneses. Nunca imaginamos un final de partido tan tranquilo, pero es que pocas veces se ha visto en una final una superioridad tan grande como la que demostramos. Los abrazos entre nosotros, con los jugadores, con nuestras familias en la grada y el tiempo en pódium en el que recibimos el trofeo y al que se añadió a Raúl Entrerríos, Cristian Ugalde que se habían lesionado días antes de empezar y “Jota”Hombrados completando el grupo, generaron una serie de imágenes que nunca podré olvidar. Las celebraciones posteriores, la recepción en Moncloa, y la entrega de la medalla de oro al Mérito Deportivo entregada en la Zarzuela por S.M. Juan Carlos I cerraban un tiempo inolvidable. Solo me queda un punto amargo de ese campeonato y es que ni el Ayuntamiento de mi ciudad (Barcelona, en donde se celebró la final), ni mi Gobierno autonómico fueran capaces de recibirnos, ni al equipo como tal ni tan siquiera a los que vivíamos en la ciudad, aunque solo fuera para estrecharnos la mano y felicitarnos cara a cara.
En cuanto a las diferencias entre el oro con España en Barcelona y la plata con Qatar en Doha, personalmente, aunque son sensaciones diferentes, son igualmente intensas, nadie imaginaba que Qatar podía ser subcampeona del mundo, igual que mucha gente no creía que España podía ganar el mundial y cuando consigues los objetivos por lo que has estado luchando te sientes realmente orgulloso. Otro tema es la celebración, las costumbres y la cultura de los dos países es radicalmente diferente, y aquí sí que rompo una lanza por las celebraciones “a la española”.

Has vivido la evolución de nuestro balonmano durante las últimas décadas, pasando de aquella Liga Asobal de estrellas a una competición doméstica actual con un claro ganador antes incluso de que el silbato suene. ¿Qué valoración haces de estos años? ¿Qué cosas positivas podrían sacarse? ¿Cómo se podría ayudar a la promoción del balonmano y a que la gente acudiera a los pabellones?

Realmente el dominio indiscutible del Barcelona le quita parte de su emoción a las competiciones nacionales pero la realidad siempre es la que es. El balonmano español tuvo un momento complicado a raíz de la crisis económica. Muchos clubs tuvieron que sobrevivir como pudieron, como se suele decir reinventarse, los grandes jugadores españoles del momento se marcharon para jugar en otras ligas europeas salvo en el caso de algunos equipos que pudieron “mantener el tipo”. El nivel de los extranjeros que militaban en nuestra liga bajó, pero y aquí viene la parte positiva, los clubs tuvieron que fiarse de chavales jóvenes, de chicos de la base que en otro momento no habrían tenido espacio para demostrar sus cualidades. Y es cierto que el Barça es el claro dominador, pero se pueden ver muy buenos partidos en la ASOBAL de hoy.
El cómo se podría ayudar al balonmano la verdad es que lo desconozco no tengo capacidad para proponer soluciones, no es mi campo de conocimiento, pero debe ser difícil porque a nivel de clubs llevamos mucho tiempo arriba, aunque en los últimos años el Barcelona se ha quedado un poco solo, y a nivel de selección poco más se le puede pedir en los últimos años, si a eso se le añaden los éxitos del Equipo Nacional Femenino, parece que debería ser suficiente pero la verdad es que todo parece quedarse en el efecto champán: descorche, explosión de alegría espuma…… y se acabó. Y la afluencia de gente…. exactamente igual de complicado. Hay pabellones que se llenan y otros que se ven habitualmente desangelados, pero como te decía, por mi parte eso se lo dejo a los dirigentes porque lo único que puede ofrecer un entrenador es un juego atractivo para que la gente disfrute el tiempo en el que está en el pabellón y en el mejor de los casos victorias, que siempre ayudan.

El último equipo con el que has trabajado (2018-2019) ha sido la selección de Rumanía, selección de lejano pasado glorioso que trata de regresar al primer plano ¿Cómo apareció la oportunidad? ¿Qué te has encontrado y cuáles son los objetivos marcados?

Justo antes de salir para la última competición con Qatar en los Asian Games en Indonesia en 2018, y cuando ya había decidido volver a España por motivos personales, recibí una llamada de la Federación Rumana. “Pasqui” no podía continuar y como es conocido los entrenadores españoles estamos “buscados”, así que pensaron en mí. La idea era entrenar a la selección y continuar mejorando la propuesta de jugadores de base de sus centros de formación que había iniciado Xavi Pascual. No tenía un objetivo concreto a corto plazo, aunque todos queríamos conseguir la clasificación para el Europeo del 2020. La verdad es que a pesar del apoyo que me mostró hasta el final el Presidente, Alex Dedu, el pivote rumano que había jugado en varios clubs españoles, la ayuda de Jaume Fort, que cuando yo llegué ya colaboraba con la federación como entrenador de porteros en los equipos nacionales masculino y femenino, y la de Jordi Giralt un entrenador comprometido con la organización y líneas de trabajo propuestas para las categorías de formación, el trabajo no resultó sencillo. Fue muy difícil intentar cumplir condiciones tan sencillas como que el que quisiera jugar con el Equipo Nacional también tenía que entrenar con él, renovar a parte de los jugadores “fijos” y proponer un estilo de juego basado en el colectivo y no en las individualidades. Como decías si “lo has sido todo” y ahora llevas tiempo sin estar en el “top”, tienes que asumir que algo tendrás que cambiar porque algo ya no funciona, pero la tendencia no era esa, se buscaba continuar con lo que había sido bueno en el pasado y tras un año me comunicaron que tenían presiones para que el seleccionador fuera rumano. Así acabó la historia, triste por no poder acabar un proyecto, pero contento por haber hecho aquello en lo que creo.

Has vivido en Qatar, ahora en Rumanía, Vigo también… ¿Qué le aporta a uno el vivir en sitios tan distintos y con culturas tan distintas? ¿Cuáles han sido las costumbres que más te han llamado la atención?

Conocer lugares y culturas diferentes es ampliar tu mente, es conocer y por lo tanto es tener más información para poder decidir, es vivir realmente esa globalización de la que constantemente oímos hablar y es darse cuenta de la cantidad de gente que habla basándose en estereotipos falsos en la mayoría de ocasiones. Es también apreciar y valorar lo que tenemos porque cuando estás fuera lo echas en falta y es darte cuenta que el trocito de tierra donde naciste, aunque sea una maravilla y te llene de orgullo, ni te hace per se mejor, ni te puede llevar a querer vivir solo en “tu pequeño jardín” sin saber que hay al otro lado de la valla porque crees enfermizamente que seguro que lo de fuera es peor. Soy de Barcelona, indiscutiblemente una ciudad maravillosa para vivir, me encanta Vigo, disfruto en Guadalajara una ciudad que por motivos familiares llevo unos años visitando a menudo, y soy feliz cuando estoy en Madrid. Te diría que después de dar muchas vueltas no creo que en ningún sitio se viva como en nuestro país. Pero he vivido muy bien en Doha, una ciudad con sus peculiaridades, pero en la que, a pesar de lo que diga alguna gente, puedes llevar una vida muy parecida a la que se lleva en Europa, cierto es que he llegado a soportar una temperatura de 54 grados en agosto, pero la mitad de lo que habéis visto en algunos reportajes está muy lejos de la realidad. He viajado en parte gracias al balonmano por más de 50 países, algunos de los cuales creo que no hubiera visitado en mi vida, pero como os decía la esa experiencia te lleva a abrir la mente y a decidir, con conocimiento de causa, que es lo que quieres y que es lo que te gustaría evitar. En cuanto a las costumbres es evidente que Rumanía tiene un estilo de vida europeo, con algunas particularidades, pero sin grandes diferencias. Sin duda, las que más me han llamado mi atención son las vividas en Qatar, porque su cultura es totalmente diferente, por ejemplo, la época del Ramadán fue para mí especial. El cambio de costumbres horarias de un día para otro durante un mes es realmente impactante en la vida normal y realmente complicado desde el punto de vista deportivo. Tener que adaptar horarios o comprender que depende a la hora que quieras entrenar te puedes encontrar con unos jugadores que llevan mucho tiempo sin comer absolutamente nada o que no pueden beber agua durante un entrenamiento no es fácil, pero la verdad es que con la complicidad de todos se saca adelante.

Poniendo la vista en la temporada 2020/21… ¿Cómo crees que va a afectar el tema Covid19 no solo a nuestro balonmano sino al balonmano mundial? ¿Crees que ha sido un acierto el formato de liga con 2 equipos más que el año pasado?

En el momento en el que parecía que los clubs de ASOBAL estaban en una situación generalizada de solvencia económica o por lo menos de no pasar demasiados aprietos, desgraciadamente apareció esta pandemia del Covid-19, que ha generado una situación económica en la que el dinero proveniente del patrocinio público puede disminuir mucho o desaparecer, porque es evidente que hay otras prioridades. También el dinero que proviene de empresas privadas va a ser difícil de conseguir porque toda la actividad económica ha quedado tocada. A nivel mundial, el coronavirus no ha respetado fronteras y todas las economías europeas han sido dañadas, si le añadimos la posibilidad de tener que iniciar competiciones sin público, se pueden prever problemas de patrocinio como los que ya hemos indicado con el añadido de la venta de abonos y entradas. Ligas como la francesa o la alemana contemplan una parte importante de su presupuesto a partir de ellos
En cuanto a la incorporación de 2 equipos más a la liga ASOBAL, personalmente creo que 18 equipos son demasiados, pero de la misma manera pienso que ante las circunstancias de la suspensión de la competición se ha tomado la decisión más justa. No se podía descender a ningún equipo porque faltaban muchos puntos por jugar y tampoco se podía olvidar a los equipos de plata que habían realizado un esfuerzo deportivo y económico para ascender a ASOBAL. Cierto es que los jugadores que jueguen competición europea y estén jugando con su selección van a jugar un número excesivo de partidos, pero hemos vivido una situación anormalmente grave y hemos de intentar sacar adelante la competición de la mejor manera posible. También estoy de acuerdo en jugar en un único grupo y no dividir la liga en dos grupos como se había comentado. Y aunque no me lo preguntes te diré que lo que me parece una auténtica “boutade” es jugar la final de la ECHL en diciembre.

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