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Entrevista a ALBERTO ENTRERRIOS

Entrevista a ALBERTO ENTRERRIOS

Sobran las palabras y faltan los adjetivos al hablar de ALBERTO ENTRERRIOS, uno de los jugadores más determinantes de nuestro balonmano. Un jugadorazo que lo ha ganado todo… y varias veces !!!

Rutilante estrella del planeta balonmano cuya principal virtud ha sido siempre la humildad. Un crack silencioso que nunca tuvo un mal gesto, un ejemplo para todos los pequeños y también para los mayores. Un techado de virtudes físicas y técnicas siempre al servicio del grupo.

Pieza clave en todos los equipos en los que ha jugado, y no hablamos en absoluto de equipos menores (Ademar de León, FC Barcelona, BM Ciudad Real, Bm Atlético de Madrid, Nantes y por supuesto, la Selección Española) que se ha pasado a los banquillos. Ahora lo encontramos en el país vecino como entrenador adjunto del Nantes, buscando repetir la gesta del año pasado en Liga de Campeones.

Ha sido para nosotros un verdadero placer tratar con él estas semanas por la amabilidad, presdisposición y ayuda. Un fuera de serie en el 40×20 pero también fuera de las pistas.

Hemos decidido recuperar el vídeo del homenaje que le brindó la RFEBM, además del gesto de la retirada del dorsal numero 2 de la selección. Todo es poco para quien nos brindó tantas y tantas tardes de gloria… MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!

 

Prologo: BalonmanoVeteranos.com

Entrevista: Aitana Tomás P.  (@aitana_tomas)

Preguntas

Eres uno de los jugadores más queridos y admirados del balonmano español, y aunque sabemos que una de tus virtudes es la humildad, notas ese cariño del aficionado y ese respeto de los jugadores, entrenadores y árbitros. ¿Qué se siente? ¿Cómo vives esa admiración?

Muchas gracias. Sí, siento el respeto y cariño que el balonmano español me tiene. Lo he notado especialmente en los últimos años de mi carrera y me hace sentir que el esfuerzo realizado en todos los años en los que estuve en activo mereció la pena. Es algo que no se puede buscar si no que te lo han de otorgar y a lo que estoy muy agradecido lógicamente.

Tu palmarés es sencillamente impresionante, siendo junto a otro de nuestros grandes amigos, Albert Rocas, el único en repetir Oro mundialista con la Selección Española. ¿Qué diferencias hubo entre Túnez 2005 y España 2013? ¿Cómo viviste la previa de ambas finales? ¿Y las celebraciones?

Hubo mucha diferencia.
La primera es algo que no te puedes creer. Habíamos estado muy mal en el ciclo olímpico de Atenas y la moral del equipo era bastante negativa. Pastor es el responsable absoluto del cambio. Aportó orden al juego y esto nos hizo reencontrarnos con la ilusión que nos faltaba, el hambre.
En 2013 las cosas eran diferentes al inicio. El equipo tenía la presión de hacerlo bien. Jugar en casa nos hacía soñar con un final así, pero era algo que sabíamos posible y pesaba. Creo que una vez metidos en semis, ya con el objetivo mínimo cumplido, soltamos la presión y jugamos mucho mejor.
Antes de la final los nervios siempre están ahí, cuesta no pensar en la transcendencia del partido. Después llega la liberación, el sentimiento de trabajo bien hecho y las ganas de agradecer al entorno el haber contribuido.

Tu trayectoria no le va a la zaga, y es que has militado en equipos ganadores y de leyenda como Ademar de León, FC Barcelona, Bm Ciudad Real o Bm Atlético de Madrid antes de marchar al extranjero. ¿Cómo definirías cada etapa y cada equipo?

Mis inicios en el Universidad de Oviedo Naranco fueron la semilla de todo lo que vino después. Yo era un chaval que16 o 17 años no tenía claro lo que quería hacer con mi vida. En el Naranco conocí realmente que el balonmano era bonito. Que tenía posibilidades de hacerlo bien y que podía ser mi futuro. Después ya vinieron los clubes “grandes”.

 

ADEMAR DE LEÓN:

El Ademar es el equipo en el que un joven chico de Gijón se convirtió en el hombre que soy hoy en día. A Manolo Cadenas le debo posiblemente más que a ninguno de los entrenadores que he tenido. Éramos un equipo joven y estábamos realmente unidos, era la clave de nuestro éxito. Pasé 3 años inolvidables en lo personal y en lo deportivo me permitió conocer el balonmano con mayúsculas, tutearme con jugadores como Jakimovich, Masip, Barrufet… ganarle títulos al mejor equipo del mundo, el Barcelona de Valero, entrar en la Selección Española. Todo esto sucedió en escasos 5-6 meses y me preparó para lo que vino después. Ademar siempre estará en mi corazón.

FC BARCELONA

En Barcelona pasé un año nada más, y alterné momentos muy buenos con otros peores. Cuando llegué enseguida me sentí adaptado. Valero me hizo sentir importante y aunque tardé en coger mi nivel, llegué a navidades en un gran momento y nos fuimos de vacaciones con la copa Asobal bajo el brazo. Pero el segundo tramo de la temporada se torció inexplicablemente y en marzo o abril recibí la oferta de Ciudad Real y mi situación en el equipo cambió considerablemente. La verdad es que guardo un buen recuerdo de mi paso por el Barça, me siento orgulloso de haber jugado para un club tan grande y un equipo que marcó historia.

BM CIUDAD REAL

Ciudad Real es sin duda el equipo con el que más se me identifica. Son 9 años jugando para uno de los mejores conjuntos que ha dado la historia y en una Ciudad que vivió intensamente la época dorada del balonmano español. Resumir 9 años en unas líneas es harto difícil, pero en una palabra sería: Inmejorable.
El equipo tuvo dos claros momentos. El primero con Juan De Dios fue el de llegar al máximo nivel, ganar una liga, jugar una final de Champions League, la confirmación de un proyecto.
El segundo con Talant fue el de ir más allá, ganarlo todo y dominar en España y en Europa en un periodo de máxima competencia.

BM ATLETICO DE MADRID

Mi único año en el atlético. Como todo el mundo sabe el equipo era el Bm Ciudad Real mudado a Madrid. La afición colchonera nos recibió en volandas. Aún recuerdo llegar en el autobús a Vistalegre por primera vez y empezar a ver aficionados desde varias calles antes para la Supercopa de España, fue alucinante y te subía una cosa por el cuerpo inexplicable.
Hicimos una temporada buena aunque nos faltaron títulos importantes. Sobretodo recuerdo con decepción la final de la champions en la cual no pude participar por estar con una migraña y también mi salida del club de una forma que no deseé.

HBC NANTES:

Mi casa actual. Un club que ha sufrido una evolución increíble, pasando de jugar en segunda división a subcampeón de Europa en escasos 12 años.
Ha sido el equipo ideal para el momento en el que llegué. Un club donde reencontrar el placer de jugar al balonmano, sin la presión de los grandes, durante mis últimos 4 años como jugador y de reconvertirme al entrenador que soy actualmente.
Es la guinda a mi carrera. Un gran equipo, un club aún más grande y una ciudad y un país en el que el balonmano goza de un momento dulcísimo. He tenido mucha suerte de haber acabado en Nantes, fue bastante casual pero podría decir con perspectiva que se alinearon todos los astros.

Aquel proyecto que fue BM Ciudad Real, consiguió dominar Europa y situar a la capital manchega como capital del balonmano mundial. El elenco de estrellas que vistieron aquella elástica fue irrepetible: Talant Dujshebaev, Arpad Šterbik, Mariano Ortega, Mirza Dzomba,  José Javier Hombrados, Rolando Uríos, Ólafur Stefánsson, Didier Dinart, Siarhei Rutenka, Jonas Kallman, Ales Pajovic, Chema Rodríguez, Luc Abaló, etc… y Alberto Entrerrios siempre con un papel protagonista. ¿Qué valoración haces, con la perspectiva que da el paso del tiempo, de aquel Club, aquel equipo, aquellos jugadores, los títulos conseguidos, tu rol allí, el Quijote Arena, su desaparición?

Es difícil ganar una primera vez pero hacerlo de forma constante y mantener ese espíritu y esa autoridad es lo que hace grandes a los equipos. Grandes jugadores y grandes entrenadores también había en Pamplona, Barcelona, León, Hamburgo, Kiel… pero nosotros hicimos algo más y hoy en día todos lo recuerdan. Mi rol era el mismo que el de cualquier otro compañero y es que ese era el secreto quizás, que todos éramos importantes y todos nos dejábamos la vida.
De la desaparición del Bm Ciudad Real se ha hablado largo y tendido y no puedo añadir mucho más; se nos fue poco a poco y no supimos mantenerlo vivo, es una pena pero es algo lógico cuando lo ves desde la perspectiva. Un club que depende de una sola persona es difícil que pueda mantenerse largo tiempo. Y hoy en día seguimos viendo como clubes importantes están teniendo el mismo problema.

Tras haber pasado por distintos vestuarios, y haber tenido infinidad de compañeros durante tu trayectoria deportiva, ¿Quiénes son tus verdaderos amigos del mundo del balonmano?

Creo que no podría mencionar uno por encima de los demás. Han sido muchos años y épocas diferentes en mi vida y algunos con los que hace años que no hablo o veo siguen teniendo un lugar importante en mi memoria.
Mi marcha a Francia me hizo desgraciadamente perder un poco el contacto con muchos de mis amigos y además soy un desastre con las relaciones a distancia (risas).

Los españoles que nos encontramos en Francia, que cada vez somos más, formamos creo una buena familia y hacemos lo posible por vernos cada vez que podemos.

Sabemos que tu hermano es uno de tus grandes apoyos y para los amantes del balonmano ha sido increíble poder ver a dos hermanos compartiendo pista y dando un espectáculo tan fantástico. ¿Cómo ha sido ver crecer a tu hermano y jugar y compartir vestuario con él? ¿Has tenido que ejercer tu papel de “hermano mayor”? ¿En qué cosas crees que os parecéis y en que es cada uno mejor?

Vi a mi hermano llegar al Ademar cuando yo me fui a Barcelona y he sido testigo de la progresión de uno de los mejores jugadores del mundo y que creo que va a batir todos los records en la selección y en el Barça. Hemos también vivido juntos la mejor época de la selección y nos hemos enfrentado muchas veces en busca de títulos pero siempre nos hemos alegrado de los triunfos del otro.
Reconozco que el año en el que me ganó en la final de Colonia me dejó tocado (risas)
Creo que nos parecemos más de lo que nos diferenciamos tanto fuera como dentro de la pista.

Tras toda una vida dedicada al balonmano, decidiste afrontar tu retirada finalmente en 2016, nada más y nada menos que en el Mundial y con la Selección. ¿Cómo recuerdas ese partido? ¿Qué sensaciones tuviste sabiendo que era tu último encuentro como profesional del balonmano?

Me retiré de la selección en 2013 reservando las energías que me quedaban para el club que al fin y al cabo es el que te paga y te permite seguir conectado a la aventura que es el balonmano de alto nivel.
En la línea de mi respuesta anterior, la final de España 2013 fue un partido en el que el equipo se liberó y se dedicó a hacer lo que mejor sabe que es jugar. Enseguida pasamos por encima de Dinamarca y luego fue todo disfrute.
Hacía tiempo que estaba preparándome para la retirada con lo que el último partido solo sentí el placer de acabar de tan bella forma.

En tu carta de despedida decías que ya no aguantabas más en el deporte de élite, pero ¿qué es lo que más duro se te hizo los últimos años? ¿No echas de menos la competición, como jugador claro? ¿Te has planteado volver a jugar de nuevo?

Me retiré con 39 años lo cual ya está pero que muy bien. Los motivos son evidentemente físicos, cada vez se requiere más esfuerzo para entrenar, viajar, más y más partidos… Pero la cabeza manda y si te mantienes con la ambición y los retos necesarios puedes seguir. Y eso me mantuvo hasta que decidí parar.
No me he planteado volver a jugar pero reconozco que conforme pasa el tiempo es cuando más lo añoro, no así los primeros meses.

Llevas en Francia desde 2012 cuando marchaste a jugar al HBC Nantes, pero ya te has asentado y hasta echado raíces allí. ¿Por qué elegiste Francia en su momento? ¿Qué destacarías de su Liga? ¿Qué cosas crees que deberían copiar de la Liga francesa en otras latitudes?

 Elegí Nantes más bien que Francia. Me gustó el club, el equipo y la ciudad, pero sobretodo la idea de jugar mis últimos años en un equipo en crecimiento y sin la presión de ganar títulos como tuve en España. Disfruté mucho llegando a un club nuevo, un país diferente y sin hablar una palabra de francés. Fue un reto para mí, con 35 años, pero llegué con la humildad de un joven que sube al primer equipo. Me lo pasé genial aprendiendo.
La liga es muy competida. Todo el mundo puede perder casi en cualquier pista y cada jornada hay sorpresas. Los pabellones en general está ambientados y la gente viene a disfrutar del partido pero también de lo que rodea a este.
Lo que se debería copiar es la forma en la que se ha llegado aquí. Es decir, construir la casa por los cimientos. Que las cuentas de los clubes estén saneadas antes de salir. Que los jugadores, técnicos y profesionales tengan garantías y seguridad de poder desarrollar su tarea.
Francia tuvo un campeonato muy flojo durante años pero fueron realistas y pacientes.

Seguro que sigues muy de cerca la Liga española. ¿Qué opinas de la actual situación del balonmano en España? ¿Crees que podemos mejorar y aprender de otros países vecinos?

Deportivamente la verdad que es admirable lo que se hace con tan pocos recursos económicos. Por supuesto que los técnicos y jugadores españoles son los responsables. Si el año que viene Bidasoa o Logroño por ejemplo juegan en la Champions, lo harán con unos presupuestos ridículos a ese nivel.
La vertiente social creo que se está mejorando y cada vez se pueden ver más partidos televisados y cada vez el balonmano lleva más gente a los pabellones salvo alguna excepción, y cada vez más niños elijen nuestro deporte.
Nos falta lo de siempre. Inversión privada.
El presupuesto que tiene un equipo en Francia por ejemplo, es más o menos el doble de lo que supone su masa salarial. En España hasta donde yo sé, la masa salarial de un club medio de Liga Asobal andará por 85% del presupuesto total. Esto quiere decir que se invierte muy poco en hacer venir a la gente al pabellón, en vender el producto. En Nantes, tenemos más de 300 empresas que vienen a los partidos a disfrutar y también a captar clientes. Forman una red de patrocinadores que son invitados a reuniones organizadas por el HBC Nantes en las que interactúan los unos con los otros creando vínculos que se trasforman en clientes, negocio. Esto se retroalimenta continuamente y el club continua aumentando su presupuesto cada año. Pero también aumenta la partida destinada a captar esos patrocinadores. Tenemos más empleados que ningún otro club y más de 100 voluntarios que se dejan la piel cada semana porque se sienten importantes y participes de los éxitos del equipo.
No somos capaces aunque se está poniendo mucho esfuerzo por parte de los dirigentes. Hay que seguir trabajando sin caer en la decepción porque el camino es largo y lento.
Eso sí, tenemos que ser realistas y no vender humo ni hacer trampas.

Ahora que ocupas la posición de entrenador adjunto… ¿Qué opinión te merecen los jugadores vistos desde esa posición técnica? ¿Crees que haber sido un gran jugador te ayuda a transmitir mejor lo que quieres a tus jugadores? ¿Les entiendes y ellos te entienden mejor?

Cada jugador es una persona ante todo y todos tenemos nuestras peculiaridades.
Desde el banquillo se ve todo diferente. A veces no entiendes cómo un jugador no ve una determinada acción que ha ocurrido, pero sí, el haber estado ahí te hace saber por qué a veces las cosas no son tan fáciles como parecen y que un jugador puede estar con dudas porque algo no va como el querría.
Otra cosa es que los jugadores te entiendan a ti. Sé perfectamente que a un jugador le cuesta ver las cosas que ocurren a nivel colectivo. Siempre e irremediablemente el jugador verá a través de sus ojos y el entrenador son los ojos del equipo.

Y precisamente hablando de entrenadores, tras haber tenido a varios de los mejores y más laureados, ¿qué has ido interiorizando de cada uno de ellos? ¿Cuál te marcó más por sus métodos, por su psicología, por su dirección o por su liderazgo?

Pues todos y cada uno de ellos. Si los metiéramos en una coctelera saldría el mejor del mundo (risas).
De todos he aprendido cosas que hoy tengo la posibilidad de poner en práctica aunque de momento mi función me limita a determinados aspectos lógicamente.
Lo que sí es asombroso es lo diferentes que podemos llegar a ser unos entrenadores de otros.

El mítico e ilustre Luis Miguel López te apodó “Rock`n`Roll Entrerrios”. Háblanos de esa faceta tuya, de sus orígenes y de tus gustos musicales.

Pues muy humildemente he tocado y toco la guitarra desde hace años y junto a unos amigos antes en Gijón y más tarde en Ciudad Real, formé sendas bandas de Rock con la idea de juntarnos a pasar un buen rato. La cosa no trascendió principalmente por mi escasa disponibilidad de tiempo debido a mis compromisos profesionales.
Me gusta todo tipo de música. Desde la clásica (sinfónica, de cámara…), hasta la más moderna. Blues, rock, pop, electrónica, jazz… No hay ningún estilo que me desagrade aunque el reguetón posiblemente me cueste…
Hacer una lista de mis artistas favoritos sería realmente complicado.

Solemos cerrar las entrevistas con la misma cuestión, y es preguntando… ¿Cuándo te veremos de corto en alguno de los torneos de veteranos que se organizan en España?

A pesar de que me apetece muchísimo, es algo a lo que no me atrevo. Llevo tres años retirado y en todo este tiempo no me he mantenido físicamente lo cual me hace alguien con muchas probabilidades de lesionarse jugando. Así es que el día que planifique un torneo de veteranos me prepararé un par de meses antes (risas)

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